27/3/14

A la libertad

Soneto autógrafo, dedicado a la revista Aleph, 1979. Agradezco la gentileza de 
Carlos-Enrique Ruiz, quien me ha enviado esta imagen.


Párese el río y cesen sus rumores;
no dé el rosal su rosa conversada;
no hable la bandera sus colores;
quédese la estación estacionada.

Muera el árbol; no se alcen los alcores,
y el sabio ruiseñor no diga nada;
la luz no rectifique sus fulgores;
desembárquese el agua ya embarcada.

El sol suspenda su divina serie;
endurézcase el viento y no lo diga,
y el dulce cielo deje la intemperie.

No hable la voz sus altas soledades,
que la patria dejó de ser amiga,
¡y están sin libertad sus libertades!


Nota bene: este soneto fue escrito en 1948, en plena época de La Violencia. Ha sido incluído en la antología realizada por Isaías Peña Gutiérrez bajo el título La Obreríada (La Habana, 1978). Cobró nueva actualidad, para el poeta y para toda Colombia, en 1979, cuando el gobierno de Julio César Turbay Ayala puso a medio país en la cárcel y sometió a miles de personas (incluído el poeta) a toda clase de humillaciones, vejaciones y torturas, en busca desesperada de las armas sustraídas del Cantón Norte por la guerrilla del M-19.


 

23/3/14

Algo está ocurriendo arriba


Mi admirado y admirable amigo Carlos-Enrique Ruiz, director de la revista Aleph, me envía este poema onírico inédito y manuscrito de Luis Vidales, diciéndome que "he estado repasando el arsenal de manuscritos-autógrafos de Aleph, y no dejo de recordar a tu inolvidable padre, el maestro Luis Vidales, en sus relaciones conmigo y con la Revista.
Escaneo gran parte de esos cientos de documentos, y no dejo de sorprenderme del historial, en acervo cultural, de Aleph. Y tu padre salta de trecho en trecho..."

Carlos-Enrique Ruiz mantuvo una larga relación de amistad con mi padre, quien algunas veces le obsequió poemas de su puño y letra, como este que ahora publico, gracias a la gentileza y generosidad de Carlos-Enrique. Que agradezco con enorme afecto. CV.


Transcripción:

Algo está ocurriendo arriba

En el inmenso mar llora la tierra
y vaya uno a saber por qué está triste
si no es por cosas de la insondable abarcadura
a donde mi escaso ser no llega
puede que yo lamente su amargura
pero tampoco es para morirme
por esa sorpresa que me entrega
de cuanto está ocurriendo en las alturas
y si ahora tú me estás leyendo y me lo dices
por saberlo de fuente bien segura
cuéntame acá de la mejor manera
de esa que debe ser fenomenal balumba
porque si no por qué este llanto del planeta
por su mejilla eternamente insiste
en vez de ser el ancho mar de la hermosura
o será porque alguien en uso de la guerra
aquí abajo por este dolor tiene la culpa...

(Firma del poeta)

Este poema es un sueño que tuvo lugar el 30 de septiembre de 1983, hacia las 2 y media de la noche. Está formando parte de la "Poesía onírica".

Luis Vidales


7/3/14

A tu nueva visión

Río Magdalena, a la altura de Ambalema. Foto Carlos Vidales (2009).


A tu nueva visión el ser asiste
con más tiernos amores y pisada,
para encontrarte en mí recuperada
de todo cuanto soy y cuanto fuiste.

Yo canto con la lengua que me diste
y miro en derredor con tu mirada,
y junto de mi estrella entrecortada
todo tu verde trópico me viste.

Estás en mí como en la espada el hierro,
como el diamante en su profundo encierro,
como en la noche el mineral celeste.

Y sé que tras la línea del oeste,
un nuevo resplandor baña tu veste
y los ríos regresan del destierro.


Del libro inédito Dimensiones de la patria
(Santiago de Chile 1957-Bogotá, 1982)
Soneto II, tomado de
Luis Vidales - Obra inédita,
Cuadernos de Filosofía y Letras, vol. V, núm. 3,
julio-septiembre de 1982, p. 28.
El libro original
fue robado de la casa del poeta
poco antes de su muerte.

6/3/14

No son tus cumbres

 
Bajo el cielo de la Plaza de Bolívar, por Buknkerglo.

No son tus cumbres, no tus extensiones
-tu rumbo cardinal de patrio suelo-
es el verte agrandada bajo el cielo
por otras más inmensas dimensiones.

Es el ver que tu escala de emociones
profundiza la patria hasta el subsuelo,
y por tus muertos sube en alto vuelo
la tierra de las rememoraciones.

Es el verte crecida, inmensamente
y en tu pasado, de gigante anchura,
contemplar tu más vasta lejanía.

Y es mirar a tu cielo, intensamente,
cuando en tus noches brilla, patria mía,
el límite infinito de tu hondura.


Del libro inédito Dimensiones de la patria
(Santiago de Chile 1957-Bogotá, 1982)
Soneto I, tomado de
Luis Vidales - Obra inédita,
Cuadernos de Filosofía y Letras, vol. V, núm. 3,
julio-septiembre de 1982, p. 28.
El libro original
fue robado de la casa del poeta
poco antes de su muerte.

16/2/14

Música de mañana




   La máquina de escribir es un pequeño piano de teclas redondas.

   Vendrán grandes "virtuosos" de la máquina de escribir.

   Serán gentes de largas melenas y de ojos melancólicos.

   En las noches de luna. Sonatas. Y nocturnos. Y gigas. Vibrarán las máquinas de escribir.

   Y su ritmo -bajo las estrellas- nos llenará el alma de deseos y de recuerdos.



De Suenan Timbres
Sección "Estampillas"
2a. Edición, 1976
Colcultura, p. 153
Foto: máquina Corona" portátil (1921),
modelo idéntico al que usó Luis Vidales
para escribir Suenan Timbres.


Nota bene: Las máquinas de escribir propias del poeta fueron siempre portátiles, aunque en sus diferentes trabajos usó, naturalmente, máquinas mayores. Escribió Suenan Timbres en la primera máquina que compró en 1921, una portátil "Corona", que mantuvo en su poder hasta 1930. Entre 1931 y 1949 usó una portátil "Royal". En 1950 compró una "Olivetti" de la cual no estuvo muy contento. La remplazó a fines de 1952 por una "Hermes" con la cual vivió todo su exilio en Chile, hasta 1964, fecha en que me la dio como obsequio en mi cumpleaños número 25. Esa "Hermes" estuvo a mi servicio, en muchas tareas políticas clandestinas, hasta 1967, cuando me la robaron los guardianes de la ley y el orden, en Uruguay. Diez años más tarde, en Colombia, le regalé a mi padre una excelente semiportátil "Brother`s", que él usó con gusto, según entiendo, hasta su muerte en 1990. Esta última máquina está desaparecida desde el fallecimiento de Luis Vidales.

Paisajes ambulantes



   Mr. Wilde ha dicho que los crepúsculos están pasados de moda. Es indudable que se podría disimular ese defecto si los paisajes variaran constantemente de sitio. Eso de ver un paisaje en un mismo lugar -es necesariamente aburrido. Lo contrario sería encantador. Y espectacular. Un grupo de árboles emigrando bajo el cielo. O un árbol que pasara para la selva -solo -recto- sobre sus innumerables patitas blancas.

   Pero entonces la gente inventaría jaulas para cazar paisajes. Y un paisaje dentro de una jaula no debe sentirse contento.


De Suenan Timbres
Sección "Estampillas"
2a. Edición, 1976
Colcultura, p. 152

 Ilustración:
"Ocaso cubista en Rapa Nui (Isla de Pascua)",
(Carlos Vidales, 2006)

15/2/14

La preguntona


   La noche cae a plomada. Yo voy fumando mi pipa como suelo. De repente lo noto. El humo hace preguntas y preguntas y preguntas ? ? ? ? Sobre mi pipa tiemblan los signos perfectos. Las gentes empiezan a mirarme. Se ríen. Llega un momento en que me aterro. Indago. La calle está donde debe estar. No se ha ido. El poste está en su sitio. La noche anda cronométricamente. ¿Qué es entonces? Un transúnte se acerca y me dice a risotadas:

- Esa pipa está amanerada, ¡señor!

   No le contesto. Pero siento que en mi alma se desbarata algo. Se acaban los signos. Y lo descubro todo. Es esta maldita alma que se la pasa haciendo preguntas.


De Suenan Timbres
Sección "Estampillas"
2a. Edición, 1976
Colcultura, p. 151

Composición gráfica:
Carlos Vidales (2014)
basada en una caricatura
realizada por Ricardo Rendón (1924)